JENNIE revela una faceta más personal y sincera en Fallen Angel, un mini álbum digital de solo tres canciones en las que la cantante marca una dirección creativa y artística distinta a Ruby.
A diferencia de sus trabajos anteriores centrados en su presencia performativa, esta vez la cantante abre sus heridas y da confort con su voz.
FALLEN ANGEL es el proyecto más personal de JENNIE
En “FALLEN ANGEL”, JENNIE canta con suavidad sobre una base de pop acústico para dar consuelo a quienes están en búsqueda de un hogar en un mundo del que no se sienten parte. El ritmo es ligero e inmersivo, pero es la melancolía que transmite su voz lo que le permite reforzar una atmósfera de ensoñación y fantasía que se acopla a la intención introspectiva que persigue el EP.
Es una de las canciones donde podemos escuchar a JENNIE de una manera completamente distinta. Más vulnerable, sin la fuerza y confianza de canciones como “LIKE JENNIE” o “Mantra”.
“HEAVEN” funciona como transición entre su trabajo pasado y la faceta más suave presente en el resto del mini álbum. Sobre una base de batería y guitarra eléctrica ligera, JENNIE canta sobre una relación complicada. A pesar de su toxicidad, no la quiere soltar porque la considera un ‘paraíso’.
Esta vez su voz toma fuerza para defender aquello que ella misma sabe que le hace daño, por eso también hay una sensación de resignación.
“Less than a lover” es un pop alternativo que se siente como el verano: ligero y nostálgico. La canción le permite crear una atmósfera onírica, que está presente en todo el EP.
Lo que nos pareció Fallen Angel
Fallen Angel termina por ser un mini álbum que cumple su propósito de mostrar a una JENNIE más sincera y vulnerable. Destaca principalmente la canción que le da título al EP por su tono onírico y hasta cinematográfico que se siente particularmente en su voz.
En este material, JENNIE toma iniciativa para compartir sus inquietudes artísticas. Lo que aporta frescura al dejar el camino de lo predecible al que suelen recurrir otros solistas.
Si bien esa dirección funciona bien emocionalmente, a la identidad sonora aún le falta solidez para permanecer en el oído. Las tres canciones comparten una estética coherente, pero ninguna desarrolla un elemento sonoro que deje una impresión en la memoria después de unos días.
Fallen Angel se siente como un sueño que, por melancólico y aesthetic que sea, es tan suave que termina por desvanecerse con el paso del tiempo.




