Es fácil recurrir a ‘hacer lo que se te da’ y lo que ‘se espera’. Si ya sabes cómo lucir bien, solo es cuestión de repetir la fórmula, aunque eso no necesariamente sea una garantía de éxito.
En el proceso de conocerse más a sí mismo, Yeonjun prefiere seguir otro camino en NO LABELS: PART 02. Guiado por el mismo objetivo de mostrarse tal cual es ‘sin etiquetas’, esta vez redefine las fronteras de su espectro musical hacia un lado más relajado y honesto.
La muestra más clara está en el title track. La primera parte ya irrumpía con el sonido de batería de hard rock en “Talk to You”. En cambio, ahora se inclina por un funk rock en “Ice Cream”, guiada por una marcada línea de bajo.
“Ice Cream” usa las características del helado como metáfora para hablar de lo que se siente estar en una relación ‘sin etiquetas’: un idilio dulce e irresistible que no debes apresurar o se arruinará. Los susurros de Yeonjun y los coros femeninos refuerzan ese sentimiento.
No está atado al sonido característico del verano, pero el timing funciona para reforzar la idea conceptual del helado y la pasión de una relación poco definida. Aunque está lejos de alcanzar la potencia instrumental de “Talk to You”.
Esa estrecha relación entre dulzura y atracción se repite en “Vainilla”, el sencillo de apertura del EP. A través de un sonido rap rock, la canción usa matices contrastantes para reflejar la fascinación por nuevas experiencias luego de conocer a alguien tan cautivante y diferente a uno mismo.
El EP continúa la línea romántica en “Baby Wassup”, un R&B que captura la confusión y emoción al descubrir tus sentimientos. Su estilo vocal de los 2000s muestra a un Yeonjun más torpe y vulnerable, que contrasta con su faceta más segura y dispuesta a tomar la iniciativa en “Let Me Tell You”.
En este EP, Yeonjun recupera su interés por el rock y el R&B, pero tamizado por una intensidad suave y absorbente. Empieza a construir su propio estilo a través de una paleta sonora consistente, un tratamiento de voz dinámico y una intención clara de y no buscar la aprobación ajena, pues cede la agresividad por una interpretación más vulnerable y sin recurrir a tendencias musicales.
Yeonjun muestra más de sí mismo
Pero no todo es tan fácil como parece. En “No more disco”, basada en dance pop, resulta un desacierto el uso del autotune considerando que la voz de Yeonjun demostró en los temas anteriores una gran versatilidad tanto en el canto como en el rap.
Por fortuna, hacia el final, la parte dos sí alcanza a mostrar un poco más intímo. “Fxxking star” es un hip hop alternativo con guiños al estilo de Beastie Boys donde destacan sus raps de voz áspera y pronunciaciones descuidadas y alargadas que se han convertido en su sello personal.
En esta pieza, el artista deja de lado el romance para hablar sobre su fama y talento a través de la comparación entre una celebridad y una estrella en el cielo; una analogía que usa para medir lo lejos que ha llegado y su brillo en el escenario.
Mientras tanto “Long way long ride” recurre al Lo-Fi y al R&B para darse consuelo tras el largo proceso de creación del álbum en una atmósfera casi onírica.
En el panorama completo, el cambio entre ambas partes de la serie se siente. Sin embargo, en la construcción de su identidad, la versatilidad es más rica a nivel musical que lírico. Aunque insiste en romper los moldes, las letras siguen orbitando alrededor del mismo tipo de personaje romántico y seguro de sí mismo.
Aún así confiamos en que Yeonjun tiene más que decir y más formas de expresarlo, tal y como demostró en “Baby Wassup”, canción que coescribió. Aunque confiesa que la expresión emocional no es su fuerte, es una pena que la honestidad lírica se relegara casi al cierre en lugar de equilibrar el resto del tracklist.
Así, el EP presenta lo que quedó pendiente en la primera entrega para terminar de consolidar su identidad. No intenta superar la intensidad de su debut como solista, sino complementarla con música que explota vocales, sonidos y emociones que antes quedaban en segundo plano.
Yeonjun baja la guardia y deja por momentos la pose de chico rudo y confiando en su primera entrega. Al final, la honestidad de la que habla no radica necesariamente en lo que dice, sino en cómo lo dice y suena.
Sabe que ser honesto consigo mismo es un paso necesario para desarrollarse, y, por ahora, da los primeros pasos en el rumbo correcto.




