Vernon y The 8 aceleran su búsqueda artística con V8

Quizás el momento de mayor ‘impulso’ en la vida sea la juventud: avanzamos sin frenos, disfrutamos la velocidad; pero el viaje está lleno de confusión, incertidumbre y un miedo constante a que el tiempo se termine. 

¿Cuál es el motor que nos impulsa hacia adelante? Eso es lo que se preguntan Vernon y The 8, de Seventeen, en V8, que funciona a la vez como nombre de su nueva unidad y el título de su primer EP juntos. 

El título no es una casualidad. Al igual que el potente motor homónimo, este EP debut presenta su verdadero empuje: la búsqueda de su identidad artística. Encontrar la respuesta a una pregunta tan personal requirió que ambos se involucraran en todo el proceso creativo. El resultado son ocho canciones que fusionan sus inquietudes a través de un sonido completamente dominado por la electrónica. 

La ‘armonía’ de V8 es lo más destacado del EP. Que dos integrantes con personalidades y gustos distintos logren presentar un material coherente es un desafío que muestra la madurez artística que les ha otorgado ser parte de un grupo autoproducido con más de 10 años de experiencia.

La armonía también sucede a través de la intercalación de letras en chino, coreano e inglés, que termina por integrarse entre los beats sin resultar abrupto. Una decisión que apela más a su sinceridad por mostrarse tal cual son, que a una estrategia para irrumpir en ciertos mercados. 

La elección de la electrónica coincide a la perfección con la temporada veraniega, pero no resulta una sorpresa. The 8 ya mostraba una fuerte inclinación por el género en sus proyectos solistas como “Star Crossing Night” y “Orbit”, mientras que Vernon expande su repertorio. La combinación es una invitación a saltar para liberarse del desgaste. 

La canción principal “singasong” (producida por Mechatok) es la más explosiva gracias al hyperpop, aunque sin contexto corre el riesgo de sonar como un tema pegadizo veraniego hecho sin mucho esfuerzo, y que, en momentos, resta notoriedad a las voces de V8, que se pierden entre los beats. Sin embargo, el trasfondo es más profundo. Ante la pausa de las actividades grupales de Seventeen, V8 buscan desafiarse a sí mismos y sobrellevar su ‘juventud desgastada’. 

Más allá de planificar apuntando al éxito o escribir letras sofisticadas, V8 apuesta por una expresión genuina: historias reales para llegar a sus oyentes. La electrónica, específicamente las colaboraciones con productores del género, hace que esa motivación fluya con más energía. 

girlsnboys, coproducida por Pharrell Williams, destaca por sus sintetizadores mientras aborda la frustración juvenil en inglés y chino de forma sutil: “Soy miserable, no puedo soportarlo. Mi corazón ya está cansado, no quiero fingir más. Creo que las chicas y los chicos están muy cansados”. 

Por otro lado, los temas en solitario marcan el contraste de sus visiones musicales. Vernon colaboró con KIRARA, en una pieza más introspectiva y de desorientación entre beats nostálgicos pero estimulantes. Mientras que The 8 responde con “8DM”, un himno de club junto a Alice Longyu Gao, DPR CREAM y DPR ARTIC, que invita a disfrutar sin calcular errores. 

El EP cierra con “rat race”, bajo la producción de Dylan Brady. Entre beats caóticos abordan su experiencia en la industria del K-pop, desde la presión por la fama, la competencia por el éxito y el ser prescindible. Un corte que cierra de forma uniforme con el tema de apertura “Friend”, el cual abre con un audio de The 8 de niño confesando su sueño de ser una estrella. 

En una industria como la del K-pop que a menudo delimita las fronteras creativas de un idol, V8 usa el verano como el timing ideal para acelerar a fondo hacia su propia búsqueda artística en medio de un viaje entre el caos, la confusión y el crecimiento. Aún no tienen las respuestas, pero comparten la esperanza y desesperanza con sus oyentes. Lo importante no es la meta sino el motor que los impulsa a seguir avanzando: hacer música.